Se trata del hecho de que en algunas computadoras, en
particular en las de modelos viejos, las fechas son almacenadas en tres campos
de dos dígitos cada uno, lo cual impide distinguir entre las fechas del siglo
XX y las del siglo XXI. Por si esto fuera poco, algunos programadores
utilizaron en aquella época el 99 como un valor especial suponiendo que para
1999 ya existirían otras aplicaciones.
En el campo de la tecnología de la información (TI), la
crisis del año 2000 se refiere a los errores que los computadores pueden
generar en cálculos basados en comparaciones de fechas con la llegada del nuevo
milenio. Esto se debe a que algunos computadores y dispositivos electrónicos
almacenan las fechas en campos de dos dígitos, por lo que les es imposible
distinguir entre fechas del Siglo XX y fechas del Siglo XXI.
Aunque en apariencia este es un problema sencillo, la
identificación y corrección de fechas en distintos tipos de programas es un
proceso extremadamente lento y costoso, Microsoft estima que el 30% del
presupuesto de las grandes empresas en 1998 será destinado a la corrección de
este inconveniente.
Los especialistas en informática consideran hoy en día que
se trata del problema más grande al que se ha enfrentado la industria de la
computación en sus 50 años de existencia. Por desgracia, muy pocas
organizaciones están preparadas para encontrar una solución oportuna.
De acuerdo con Bill Ulrich, una de las principales
autoridades en el problema del año 2000, "si usted piensa que sus sistemas
de computación están seguros, lo más probable es que se equivoque". El
ochenta por ciento de todos los programas de cómputo no cumple con el cambio de
siglo en el año 2000. Esto significa que debido a la forma en que las fechas
están programadas en las computadoras, al llegar al año 2000 sus sistemas no funcionarán
adecuadamente.
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